Vietnam de sur a norte, ¡y acompañados! Parte I: Ho Chi Minh, Danang, Hoi An y Hué

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¡Ha llegado la hora de visitar Vietnam con Quique y Mary! Gin y yo Hacemos de avanzadilla y llegamos antes a Ho Chi Minh (antigua Saigon) y principal ciudad del sur de Vietnam, donde aprovechamos para ir contratando las excursiones de los próximos días.

Llegado el momento, como buenos amigos vamos a recogerles al aeropuerto. Estábamos más emocionados de lo que creíamos: Gino iba a ver a su amigo, y yo nunca pensé que me alegraría tanto de ver una cara amiga después de tanto tiempo fuera de España. A Mary la conocimos por primera vez en ese momento y la empezamos a querer desde que empezó a proveernos de medicinas varias (probióticos, after bite, pastillas para matar parásitos intestinales y otras cosas vitales para sobrevivir por aquí :P)

Todo el viaje se nos pasó volando, cada día prácticamente (o cada dos) cambiábamos de ciudad y no parábamos, entre excursiones en moto y visitas culturales. Nosotros no estábamos acostumbrados a este ritmo de viaje pero no nos importó porque también es divertido viajar así, y tuvimos la sensación de estar viviendo unas “vacaciones dentro del viaje” donde aprovechas el tiempo para ver todo todo todo lo que puedes!

Este fue el itinerario que hicimos por Vietnam, de sur a norte. En lugar de hacer un post por cada ciudad, voy a resumirlo en dos, contando las anécdotas más chulas.

Ho Chi Minh – Danang – Hoi An – Hué – Phong Nha Ke Bang – Tam Coc – Hanoi –Bai Tu Long Bai – Sapa

  • Ho Chi Minh (antigua Saigón). Desde aquí visitamos también los Túneles de Cuchi y el delta del Mekong.

Ho Chi Minh es ciudad caótica, motos por todas partes, pero mola mucho. Nos gustó el barrio en el que nos alojamos, donde la gente hacía vida en la calle desde la hora del desayuno. Se cocina y se toma en la calle. Hay parques donde puedes encontrar desde fotógrafos profesionales que esperan horas para hacer LA foto a un pájaro en el momento que va a dar de comer a sus crías, hasta vietnamitas jugando al “badminton de pie” y que al verlo piensas que ni en una vida entera serías capaz de hacer eso. https://www.youtube.com/watch?v=euc42M21VzY  También visitamos el mercado, y monumentos típicos e hicimos nuestro City walk habitual por la ciudad, esta vez de noche y por eso tuvo mucho encanto, pero encontraréis más info en las reflexiones de Vietnam, que esta vez son algo especiales…

Durante la visita a los Túneles de Cu Chi (donde nos llovió a cántaros) probamos el tapioca, tuvimos el guía más surrealista y teatrero de la historia, que amenizó el trayecto en bus hasta los túneles tocando la guitarra y cantando canciones cual trovador para contar la historia de la ciudad, y se reía de cualquier cosa que él mismo decía. En los túneles, casi perdemos a Quique que se animó a “seguir un poco más” mientras nosotros 3 salimos agobiados por unas escaleras (la salida de los arrepentidos). Finalmente, Quique no estaba perdido, estaba de parranda! Comiendo tapioca con el resto del grupo…

El Delta del Mekong fue bonito pero muy turístico. Durante todo el día tuvimos cada paso organizado y con oportunidad/o coñazo desventaja de comprar también continuamente (miel, a lo que caímos como moscas porque fue al principio de la excursión; discos de música del grupo local que nos deleitó con una actuación; coco en todas sus variantes como aceite, leche, cremas, y caramelos durante la visita a la fábrica de caramelo de coco). Para mí lo más curioso y bonito fue el paseo en barquita por el delta.

 

  • Danang: tuvimos que descartar algunos lugares para optimizar los 16 días, y optamos por coger un vuelo interno desde Ho Chi Minh a Danang (centro de Vietnam).

En Danang  visitamos su península, ruta chula para hacer en moto antes de dirigirnos a Hoi An. Continuamos nuestro camino en moto, parando también en las Marble Mountains (parque de templos y cuevas chulo). Y más personajes surrealistas se cruzaban en nuestro camino: una señora se nos puso en paralelo en la carretera y empezó a hablarnos ¡en español! para guiarnos hasta las montañas e indicarnos amablemente dónde aparcar. Qué casualidad que fue en la puerta de su tienda de figuras de mármol. Insistió e insistió en que no hacía falta que compráramos pero esperó a que termináramos la visita para meternos dentro…Nosotros rápido dijimos que no podíamos cargar con nada porque queríamos viajar ligeros, y Mary atrajo toda su atención 🙂 y cayó ante los encantos de un miniBuddha.

 

  • Hoi An: si intentamos ir a propósito el día en que tiene lugar un famoso ritual en la ciudad, no lo conseguimos ni en mil años. No sabíamos exactamente cuándo era pero preguntamos en Danang y nos dijeron que era justo el decimocuarto día del calendario lunar. Ahá…a ver que calculamos….¡si justo es la única noche que vamos a pasar en Hoi An! El ritual consiste en encender una vela y pedir un deseo para después depositarla cuidadosamente en el río, y además apagan las luces del centro de la ciudad quedando iluminada solamente con pequeñas lámparas de papel… Fue bonito ver el río de noche con cientos de velitas flotando. También coincidió que era domingo y la ciudad estaba abarrotada…Es normal porque es un lugar con mucho encanto. Las calles coloridas, las casas-museos típicas que puedes visitar, el puente japonés… dan al casco antiguo el toque pintoresco característico del pueblo. También pudimos ver un espectáculo de música y danza típica vietnamita, precioso… y pasar de largo por el mercado local, como todos los del sudeste asiático, intensos por sus olores, colores y caos de personas moviéndose de un lado para otro sin parar.

 

  • Hue: la ciudad imperial. Para llegar cogimos un tren que va por la costa y a pesar de haber intentado elegir los asientos buenos (en el lado correcto para ver el paisaje), nos tocaron justo los opuestos. Para disfrutar de las vistas teníamos que levantarnos e irnos a los huecos que había entre los vagones y pegarnos a la ventana del lado bueno. Pero lo más raro de este viaje en tren, aparte del plato de arroz con verduras que tomamos… fue el niño solitario. Casi no hablaba pero era muy curioso. Cada vez que podía se sentaba al lado de algún turista si el asiento de al lado estaba libre, y sino intentaba sentarse encima cual niño pequeño, solo que ya debía tener unos 9 o 10 añazos… Luego se te quedaba mirando fijamente hasta que si le dabas pie (o sea si le mirabas a los ojos más de 2 segundos seguidos) se lanzaba ,y o bien te cogía uno de tus auriculares y se lo ponía para escuchar también tu música (conmigo estuvo un buen rato escuchando canciones de ATS, y estaba encantado :)), o pegaba la cara al libro que estabas leyendo… como si entendiera lo que ponía. Nadie sabe si viajaba solo o si sus padres estaban en otro vagón. Era un poco tétrico  y lo mejor de todo es que no sería la última vez que le veríamos en el viaje… chaaaanann!

De Hué visitamos las tumbas imperiales y la Ciudadela. Muy bonitas atracciones turísticas pero sobre todo, y donde pasamos un buen rato, fue en la tumba del emperador Minh Mang donde además Mary y Quique nos mostraron sus habilidades de Acroyoga! También disfrutamos la vuelta en moto perdiéndonos por pueblos muy pequeños donde los lugareños eran muy amables y nos saludaban todo el tiempo.

El hotel de Hué ha sido uno de los mejores en los que hemos estado tanto por las instalaciones y la limpieza como por el trato de los dueños, que nos invitaban a café y fruta fresca si nos veían en la recepción sentados leyendo o charlando…

 

Seguimos rumbo al norte! Sigue leyendo en la siguiente parte 🙂

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